Mileuristas
23 Noviembre 06Hace unos dÃas leÃa en el blog de Martin Varsavsky una interesante anotación sobre el porqué del fenómeno (no estoy seguro de que ese sea un adjetivo adecuado) de los mileuristas en España, y sobre la escasa cultura emprendedora de los españoles.
Los mileuristas (término que yo empecé a oir no hace mucho tiempo) son aquellos jóvenes, en general, que pese a tener formación superior en muchos casos, acaban aceptando trabajos cuyo salario mensual se encuentra en torno a los mil euros. Teniendo en cuenta el coste de la vida hoy dÃa y los precios que ha alcanzado la vivienda en los principales núcleos de población del paÃs, resulta un salario claramente insuficiente para cualquier persona.
Este asunto me parece preocupante, habida cuenta de que observo en mi sector profesional, como los salarios de los puestos que exigen cualificación media o baja, tienen tendencia a disminuir, mientras que en aquellos puestos de alto nivel la tendencia es justo la opuesta, creciendo más cada año.
Entiendo que la evolución natural de cualquier economÃa desarrollada, es que su fuerza laboral esté cada vez más cerca de la gestión y más lejos de la tarea. Supongo que esto tiene que ver con lo que dice el gurú americano experto en management, Tom Peters: más inteligencia y menos materia.
En cuanto a la cultura del emprendedor, reconozco con tristeza, lo poco arraigada que está en nuestra sociedad. Desde siempre he oÃdo a mi alrededor la expresión _fulanito se ha colocado_ (en el buen sentido de la palabra que nadie se confunda), como algo muy positivo que se decÃa de aquel que habÃa conseguido trabajo en una gran empresa. Trabajo que se presuponÃa para toda la vida laboral. Y no creo que se tratara de una cuestión cultural del propio entorno social. Las propias universidades, incluso hoy dÃa, no preparan a sus estudiantes para cambiar esa mentalidad.
En España, en general, al emprendedor se le mira raro. Si fracasa en su empresa se le acaba diciendo, si ya te lo decÃamos todos, sobre el papel todo es muy bonito pero a la hora de la verdad, es muy dificil. En cambio si triunfa, el sentimiento más habitual es el de la envidia (el deporte nacional según algunos), cuando deberÃa ser el del reconocimiento.
Personalmente soy un admirador de cualquier emprendedor. Y no sólo en el mundo de los negocios. Admiro a cualquier persona que sea de capaz de abandonar el cauce natural que todos seguimos, armado sólo con una pizca de locura, un mucho de ilusión y no menos ideales. Las personas que alcazan altas metas, éxitos de los que luego los demás nos beneficiamos en mayor o menor medida, deberÃan servir de estudio y ejemplo para todos los demás, especialmente para los jóvenes.
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